Nuevos biomarcadores en neuropatías periféricas autoinmunes pediátricas
Las neuropatías autoinmunes pediátricas pueden debutar con síntomas poco específicos y evolucionar rápidamente hasta provocar una pérdida importante de fuerza con secuelas neurológicas. La ausencia de biomarcadores fiables dificulta predecir su evolución clínica y detectar precozmente a los pacientes que podrían beneficiarse de un tratamiento más intensivo.
Este reto es especialmente relevante en el ámbito pediátrico, donde muchos pacientes tardan en recibir un diagnóstico y la estratificación en el momento del debut resulta complicada, lo que limita la posibilidad de instaurar estrategias terapéuticas precoces y personalizadas. En este contexto, la Dra. Gemma Olivé Cirera, investigadora del grupo de Esclerosis Múltiple y Patologías Autoinmunes del Sistema Nervioso Central del Institut de Recerca Sant Pau (IR Sant Pau), liderará un proyecto de investigación que estudiará biomarcadores en pacientes pediátricos con neuropatías autoinmunes para mejorar su diagnóstico, predecir su evolución y personalizar su tratamiento.
Las neuropatías periféricas autoinmunes son enfermedades minoritarias en las que el sistema inmunitario ataca estructuras de los nervios periféricos. Incluyen formas agudas, como el síndrome de Guillain-Barré, y formas crónicas, como la polirradiculoneuropatía desmielinizante inflamatoria crónica. Aunque existen tratamientos inmunomoduladores, su abordaje continúa siendo complejo porque la evolución y la respuesta terapéutica pueden variar considerablemente entre pacientes.
«Actualmente, el diagnóstico y el seguimiento dependen en gran medida de la evolución clínica. Disponer de biomarcadores objetivos nos permitiría detectar antes a los pacientes con mayor riesgo, monitorizar mejor la enfermedad y tomar decisiones terapéuticas más ajustadas desde el inicio», explica la Dra. Gemma Olivé.
La investigación, titulada «Nuevos biomarcadores pronósticos para la neuropatía periférica autoinmune pediátrica», ha recibido una ayuda Invest-AEP de la Asociación Española de Pediatría. Estas ayudas tienen como objetivo impulsar proyectos de investigación clínica o básica en pediatría que permitan generar nuevos conocimientos y avanzar en la prevención, el diagnóstico y el tratamiento de las enfermedades que afectan a niños y adolescentes.
El proyecto, liderado por la Dra. Gemma Olivé Cirera, se desarrollará en el marco de la línea de investigación en neuropatías periféricas autoinmunes del IR Sant Pau, coordinada por el Dr. Luis Querol, líder del proyecto SPAiN (Spanish Partnership for Autoimmune Neuropathies). El equipo investigador cuenta también con la Dra. Lorena Martín Aguilar, experta en biomarcadores de daño neuronal. Por parte del Hospital Sant Joan de Déu participan la Dra. Thaís Armangué, el Dr. Carlos Ortez y el Dr. Daniel Natera. La Dra. Armangué es también investigadora principal del Programa de Neuroinmunología Pediátrica del Hospital Clínic de Barcelona-IDIBAPS. El proyecto reúne así experiencia complementaria en neuroinmunología, neuropediatría, enfermedades neuromusculares y biomarcadores específicos.
Biomarcadores para mejorar el diagnóstico y el pronóstico
El proyecto analizará conjuntamente la información clínica, los estudios electrofisiológicos y diferentes biomarcadores presentes en muestras de sangre y líquido cefalorraquídeo. Entre ellos se encuentran los anticuerpos antigangliósidos y los anticuerpos dirigidos contra proteínas de las regiones nodales y paranodales de los nervios, como la contactina-1, Caspr1 y diversas formas de neurofascina.
La identificación de estos autoanticuerpos ha permitido definir nuevos subtipos de neuropatías autoinmunes y comprender mejor los mecanismos que provocan la enfermedad. Sin embargo, los estudios realizados específicamente en niños continúan siendo escasos y las técnicas empleadas todavía no están estandarizadas entre laboratorios.
Además de analizar los anticuerpos ya conocidos, el equipo estudiará los patrones de reactividad de las muestras en tejido nervioso. Este enfoque podría permitir descubrir nuevos anticuerpos asociados a las neuropatías autoinmunes pediátricas y delimitar con mayor precisión los mecanismos implicados en cada caso.
La investigación también cuantificará los niveles séricos de neurofilamentos de cadena ligera (sNfL) y de la proteína GFAP, dos marcadores que pueden aportar información objetiva sobre la existencia de daño neurológico y su evolución. Su análisis podría contribuir a predecir el pronóstico, monitorizar la respuesta al tratamiento y detectar una progresión que todavía no sea evidente mediante las escalas clínicas habituales.
Hacia una atención más personalizada
En la población pediátrica, el diagnóstico y el tratamiento de estas neuropatías todavía se basan en gran medida en datos obtenidos en adultos. Generar evidencia específica en niños permitirá adaptar mejor los criterios diagnósticos y las decisiones terapéuticas a las características de estos pacientes.
La detección precoz de biomarcadores asociados a una evolución más agresiva podría facilitar el inicio temprano de tratamientos inmunomoduladores en los niños con mayor riesgo. Al mismo tiempo, disponer de indicadores objetivos sobre la actividad de la enfermedad ayudaría a ajustar la intensidad y la duración del tratamiento en función de la evolución de cada paciente. La estandarización de las técnicas empleadas también permitirá comparar mejor los resultados entre centros y reducir las diferencias diagnósticas derivadas de la variabilidad entre laboratorios.
«Avanzar hacia un abordaje más personalizado puede ayudarnos a reducir el daño neurológico y la discapacidad a largo plazo. El objetivo final es que cada niño reciba el tratamiento más adecuado en el momento en que realmente lo necesita», concluye la Dra. Gemma Olivé.