La enfermera que transformó los quirófanos de Sant Pau

14/09/2026 | Tiempo de lectura: 5 min.
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A finales de los años sesenta, la incorporación de enfermeras con formación específica, la delimitación de sus funciones y el establecimiento de normas comunes de asepsia y esterilización exigieron transformar profundamente la organización de los quirófanos de Sant Pau, hasta entonces marcada por la subordinación del personal de enfermería a los cirujanos.

Un artículo publicado en la revista Temperamentvm recupera la figura de Pilar Masgrau Gomollón, quien en 1968 se convirtió en la primera supervisora enfermera profesional de los Quirófanos Centrales del Hospital de Sant Pau. El trabajo ha sido realizado por Neus Buil, investigadora del Instituto de Investigación Sant Pau (IR Sant Pau), y la Dra. Paola Galbany-Estragués, profesora de la Facultad de Enfermería de la Universidad de Barcelona.

A partir de una entrevista en profundidad a Masgrau, el estudio reconstruye su trayectoria profesional y analiza su papel en la transición desde un modelo en el que buena parte del trabajo recaía en religiosas, personal sin titulación e instrumentistas vinculadas personalmente a los cirujanos hacia una estructura integrada por enfermeras tituladas, con responsabilidades definidas y una organización propia.

«Recuperar su trayectoria permite comprender el papel que desempeñaron enfermeras como Pilar Masgrau en la transformación de los quirófanos y en la defensa de una formación específica, unas responsabilidades definidas y una mayor capacidad de decisión para la profesión», explica Neus Buil.

Una nueva organización de los quirófanos

Masgrau se había formado como ayudante técnica sanitaria en la Escuela de Santa Madrona y había adquirido experiencia como enfermera instrumentista y supervisora en el Hospital General de Asturias, uno de los centros pioneros en la modernización hospitalaria en España.

En 1968 llegó a Sant Pau para liderar la reforma de los Quirófanos Centrales. Después de participar en la formación práctica de nuevas enfermeras quirúrgicas, entre 1969 y 1970 comenzó la sustitución progresiva del personal sin titulación y la reorganización del área.

La transformación introdujo enfermeras preparadas específicamente para trabajar en el quirófano, una delimitación más clara de las funciones profesionales, procedimientos comunes de limpieza, desinfección y esterilización y una estructura de supervisión enfermera. Masgrau también diseñó y puso en marcha una nueva Central de Esterilización.

Esta apuesta por la formación se mantiene actualmente como un elemento diferencial de Sant Pau. Para incorporarse a sus quirófanos, las enfermeras deben acreditar una preparación específica en enfermería quirúrgica. Históricamente, se exigía haber cursado la formación impartida por la propia Escuela de Sant Pau, aunque actualmente, ante la falta de profesionales, también se aceptan formaciones de otros centros.

Este requisito no está generalizado en el conjunto del sistema sanitario, donde es posible que enfermeras sin formación quirúrgica específica se incorporen directamente a trabajar en un quirófano. Esta situación se enmarca en la falta de desarrollo de la especialidad de Enfermería de Cuidados Médico-Quirúrgicos, aprobada en 2005, pero todavía pendiente de implantarse.

«El cambio no consistía únicamente en incorporar personal titulado. Afectaba a toda la cultura del quirófano: cómo se distribuían las responsabilidades, quién podía establecer normas y hasta qué punto las enfermeras podían ejercer su propio criterio profesional», señala Buil.

Hacer valer las normas ante la autoridad médica

La transformación encontró resistencias entre algunos cirujanos, acostumbrados a trabajar con instrumentistas particulares que conocían sus preferencias y que, en ocasiones, también realizaban tareas personales o administrativas.

Estas tensiones culminaron en 1972. Ante la ausencia y la imposibilidad de localizar al cirujano responsable de una intervención, Masgrau y el anestesista decidieron suspenderla, aplicando las «Instrucciones Permanentes» aprobadas por la dirección para regular la actividad quirúrgica.

Tras la protesta del cirujano, el director del Hospital comunicó inicialmente a Masgrau su despido. Sin embargo, cuando comprobó que se había limitado a cumplir las normas establecidas, rectificó y la felicitó por su actuación.

Durante la entrevista en la que se basa el estudio, Masgrau recordó así el impacto que tuvo que una enfermera y una mujer tomara una decisión que cuestionaba la autoridad tradicional del cirujano: «Fue una bomba, toda Barcelona se enteró de que una enfermera cualquiera, que una mujer cualquiera —porque en aquella época eran muy machistas— había suspendido una intervención».

Poco después, Masgrau dejó Sant Pau y se convirtió en la primera directora de Enfermería del Hospital Clínic de Barcelona, cargo que ocupó hasta 1982.

«Su trayectoria contribuye a reconocer el papel de las enfermeras en la construcción de los hospitales contemporáneos y a comprender el largo camino recorrido por la profesión hasta alcanzar una mayor autonomía», concluye Neus Buil.

Artículo de referencia:

Buil N, Galbany-Estragués P. Pilar Masgrau, la primera supervisora de los Quirófanos Centrales del Hospital de Sant Pau. Temperamentvm 2026:e16219–e16219. https://doi.org/10.58807/temperamentvm20268275

IB Sant Pau
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