Aplicar la realidad virtual para promover una atención al parto más respetuosa

23/09/2026 | Tiempo de lectura: 6 min.
Dra. Carmen Medina

El Instituto de Investigación Sant Pau (IR Sant Pau) ha obtenido una ayuda de la convocatoria INDOVIG 2025 para desarrollar un proyecto que utilizará la realidad virtual como herramienta de formación y sensibilización de los profesionales que intervienen en la atención al parto. La iniciativa busca favorecer el reconocimiento de prácticas no humanizadas y promover una atención obstétrica más respetuosa con los derechos, la autonomía y las necesidades de las mujeres.

El proyecto, denominado RV-PART, está liderado por la Dra. María del Carmen Medina Mallén, investigadora del grupo de Medicina Perinatal y de la Mujer del IR Sant Pau, y plantea una experiencia inmersiva que permitirá a profesionales de obstetricia, matronas y anestesiología vivir diferentes situaciones asistenciales en primera persona y desde la perspectiva de la paciente.

«La realidad virtual permite invertir el punto de vista habitual. En lugar de situar al profesional en su propio rol asistencial, lo coloca en la perspectiva de la mujer y le permite experimentar cómo pueden vivirse determinadas actuaciones, formas de comunicación o decisiones durante el parto», explica la Dra. Medina.

Vivir la atención desde la perspectiva de la paciente

El equipo desarrollará tres escenarios inmersivos creados específicamente para el proyecto, que recrearán situaciones relacionadas con la falta de consentimiento informado, la vulneración de la intimidad, el uso de un lenguaje descalificador, la ausencia de acompañamiento o la presión para aceptar determinados procedimientos. También se incorporarán factores como la edad, el origen, la situación socioeconómica o la diversidad cultural, que pueden condicionar la experiencia de las mujeres durante la atención sanitaria.

La finalidad no es entrenar procedimientos clínicos, sino trabajar dimensiones que resultan más difíciles de abordar mediante la formación convencional, como la empatía, la comunicación, los sesgos implícitos, las relaciones de poder y el impacto emocional que pueden tener determinadas prácticas asistenciales.

«El proyecto adopta un enfoque formativo y no punitivo. No se trata de señalar conductas individuales, sino de generar un espacio seguro que permita identificar prácticas normalizadas, comprender cómo son percibidas por las mujeres y reflexionar sobre qué podemos cambiar para ofrecer una atención más respetuosa», señala la investigadora.

Después de cada experiencia virtual se desarrollará una sesión estructurada de reflexión posterior, conducida por profesionales con experiencia en perspectiva de género y violencia obstétrica. Estas sesiones permitirán compartir las emociones generadas, analizar las situaciones representadas y construir colectivamente alternativas aplicables a la práctica clínica.

Evaluar el impacto de la formación

El proyecto seguirá un diseño cuasiexperimental con evaluación antes y después de la intervención. Los participantes responderán un cuestionario específico para analizar posibles cambios en su capacidad para reconocer prácticas potencialmente constitutivas de violencia obstétrica, su sensibilización ante estas situaciones y su actitud frente al propio concepto.

La combinación de la experiencia inmersiva, la reflexión colectiva y la evaluación permitirá determinar si la realidad virtual puede contribuir a generar un aprendizaje más profundo que el obtenido únicamente mediante contenidos teóricos. El proyecto también analizará hasta qué punto la intervención favorece la autocrítica profesional y reduce las resistencias que pueden dificultar el abordaje de esta problemática.

«Queremos evaluar si una experiencia vivencial puede facilitar un cambio que no se limite al conocimiento teórico. Comprender una situación es importante, pero experimentar cómo puede sentirse desde el otro lado puede ayudar a revisar actitudes y formas de actuar que, en el contexto asistencial cotidiano, no siempre resultan fáciles de identificar», afirma la Dra. Medina.

Un nuevo paso en una línea de trabajo iniciada en Sant Pau

RV-PART parte de la experiencia adquirida en un proyecto anterior financiado por la convocatoria INDOVIG en 2020. Aquella iniciativa desarrolló un programa formativo sobre violencia obstétrica y perspectiva de género dirigido a profesionales del área obstétrica, en el que participaron 70 profesionales en dos ediciones.

La evaluación mostró una mejora en la capacidad de reconocer situaciones potencialmente problemáticas y comprender los factores estructurales asociados a la violencia obstétrica. Sin embargo, también identificó resistencias emocionales y dificultades para trasladar el conocimiento adquirido a cambios sostenidos en la práctica, especialmente en contextos de elevada presión asistencial.

El nuevo proyecto busca responder a estas limitaciones mediante una metodología más vivencial. La inmersión desde la perspectiva de la paciente pretende trasladar el aprendizaje del plano exclusivamente cognitivo a una dimensión emocional y relacional, reforzando la capacidad transformadora de la formación.

Una metodología transferible a otros centros

En el proyecto colaborarán el Grupo de Trabajo para el Estudio y la Prevención de la Violencia Obstétrica de la Societat Catalana d’Obstetrícia i Ginecologia, la Comisión Clínica de Sexo y Género en Salud del Hospital de Sant Pau, el Campus de Aprendizaje del Hospital de Sant Pau y VTOOLS, entidad especializada en el desarrollo de experiencias educativas mediante realidad virtual.

Estas colaboraciones permitirán combinar el conocimiento clínico y científico sobre la atención obstétrica con la perspectiva de género, la experiencia pedagógica y las capacidades tecnológicas necesarias para diseñar los escenarios inmersivos.

Los materiales generados —los escenarios de realidad virtual, las guías para las sesiones de reflexión y los instrumentos de evaluación— se diseñarán para que puedan reutilizarse e incorporarse posteriormente a programas de formación continuada, formación sanitaria especializada y docencia universitaria. La metodología también podrá adaptarse y transferirse a otros centros hospitalarios y entornos formativos.

«Nuestra intención es que el proyecto no se limite a una intervención puntual. Si comprobamos que la realidad virtual mejora la sensibilización y la capacidad de reflexión de los profesionales, podremos incorporarla de manera estable a la formación y facilitar que otros centros adapten la experiencia a sus necesidades», concluye la Dra. Medina.

IB Sant Pau
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